viernes, 20 de diciembre de 2013

El ¿arte? de la Alta Costura

Uno de los grandes problemas a la hora de decir si algo es o no es arte es que nadie se pone de acuerdo en qué es el arte. Unos opinan que el arte debe ser bello, pero entonces ¿qué pasa con las Pinturas Negras de Goya?; otros, que solamente lo son las "Artes Mayores", ¿despreciamos entonces las "artes menores"?; otros, que debe ser realizado dentro de un ámbito artístico reglado, con sus marchantes, conservadores y galerías, ¿excluimos por tanto las tablas medievales?; y por último hay quien piensa que TODO es arte, por lo tanto ¿también lo es una bombilla?

Una de las características propias del ser humano es su capacidad de creación: crear es propio del espíritu. Mientras que los animales se limitan a sobrevivir (de una forma más o menos original), el hombre crea: no sólo se alimenta, sino que crea la cocina; no sólo se resguarda del frío, sino que construye casas y palacios; y no sólo se cubre el cuerpo, sino que crea la moda… y la Alta Costura.


Christian Dior. Alta Costura Otoño-Invierno 2010-2011
En otra ocasión trataré sobre el concepto de arte, pero hoy me gustaría hablar de la Alta Costura como un modo de expresión artística. No me atrevería quizá a decir que las marcas de prêt-à-porter son arte, pero en la Alta Costura sí que se pueden apreciar elementos comunes a las disciplinas que son consideradas arte por todos (pintura, escultura y arquitectura).

Estos elementos son: la línea, el color, la textura, la armonía... En el campo de la pintura, desde 1924, y gracias en gran parte a la obra de Wasilly Kandinsky, se creó en el arte una tendencia desligada por completo de la figuración, lo que conocemos como arte abstracto. Kandinsky defendía un tipo del arte en el que se contemplaran únicamente los aspectos estéticos de la pintura, sin necesidad de recurrir a la representación de una realidad concreta.

Siguiendo esta línea, podemos por tanto afirmar que la Alta Costura, en cuanto a su faceta plástica y de expresión artística (de la intención creadora de un artista, el modisto), se trata de un arte: experimenta con elementos como los colores, líneas, texturas, e incluso el movimiento y la luz.

Christian Dior. Alta Costura Otoño-Invierno 2010-2011
Una de las grandes críticas que se le pone a la Alta Costura es que “esos trajes no los puede llevar nadie”. Es cierto. Nadie saldría a la calle con prácticamente ninguno de los modelos que aparecen en una de las pasarelas, pero tampoco nadie – o casi nadie – pondría en su salón el tiburón conservado en formol de Damien Hirst.

Volviendo a algo que he mencionado antes, me gustaría explicar por qué percibo características artísticas en la Alta Costura y no tanto en las marcas prêt-à-porter. Es cierto que la ropa no se puede concebir como un simple abrigo del cuerpo, es también un elemento cultural, decorativo y con el cual podemos también hablar de nuestra personalidad y forma de ser. Sin embargo, las prêt-à-porter son prendas por lo general creadas en serie y con un fin principalmente comercial. Es cierto que los diseños de Alta Costura también están a la venta, pero para que una marca sea considerada como Alta Costura deben cumplirse una serie de requisitos establecidos por la Fédération Française de la Couture. Algunos de estos criterios son:  
  • Diseñar a medida de los clientes.
  • Los diseñadores pueden vender únicamente un diseño de cada prenda de la colección por continente. 
  • Tener un atelier en París en el que trabajen al menos 15 personas a tiempo completo. 
  • Presentar a la prensa en París cada temporada una colección que contenga al menos 35 salidas con conjuntos de día y de noche.
Estos criterios, unidos a que todas las prendas de la Alta Costura están realizadas completamente a mano, permiten que estos diseños mantengan siempre un elemento artesanal y artístico que no está presente en las prendas de prêt-a-porter.

Después de todo esto, he de admitir que no soy ninguna experta en moda. Solamente soy una persona a quien desde que una vez le enseñaron el papel que las pasarelas cumplen dentro del mundo de la moda y de la importancia de sus elementos plásticos, se decidió a aprender y a disfrutar con ello.
 
Alexander McQueen 1999. En medio de la pasarela dos robotos salpican de pintura el vestido blanco de la modelo


Almudena Ruiz del Árbol Moro

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